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Confesión
(a Mercedes Velasco)
Dime ¿qué estado de la existencia
Se semeja a tu muerte tenaz?
En el centro de Lima te construyo un altar
Y cada día lunes te llevo un ramito de rosas
Y le rezo a la Virgen de Guadalupe
El cielo esté hecho a tu medida
No debo perderte
Ritmo de la luna Primavera laboriosa
Bella mujer de ánimo móvil
Para mí el mar ni el bosque alcanzan
El lenguaje claro de tus ojos profundos
La melancolía lila de tus manos níveas
Mamá Michita, bien lo sabes
No fingas
El sol que gozaste en el Cusco
Se llevó a nuestro abuelo César
Ese héroe que curaba a campesinos
Y te rasgó la juventud
Y les rompió la dicha a tus hijos
Pero esa lección de moral
La heredé con orgullo.
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